Trabaja como Agente Exclusivo de SegurCaixa Adeslas

Únete

Cómo la tecnología está cambiando los seguros

Uno de los retos de cualquier sector es adaptarse exitosamente a los cambios de paradigma tecnológicos, y el sector asegurador no es la excepción. En los últimos años, las compañías de seguro están adoptando una serie de tecnologías como el Big Data o el Internet de las cosas para mejorar la calidad de servicios que ofrecen a sus clientes.

Los seguros son uno de los negocios más antiguos que existen y su pervivencia en el tiempo se debe a su capacidad para adaptarse a los tiempos. Esta capacidad de adaptación es signo inequívoco de un sector que supone una apuesta segura en el que desarrollar tu actividad profesional. Si te interesa trabajar en él, no lo dudes y trabaja como agente de seguros en SegurCaixa Adeslas.

Tecnología aplicada a los seguros

El sector seguros cada vez está aplicando de manera más recurrente la tecnología tanto en sus procesos como en el desarrollo de productos. De hecho, en los últimos años ha surgido el término InsurTech, referido a la aplicación de la tecnología al sector seguros (Insurance + Technology). Dentro de estas tecnologías, hay tres que se erigen como las que están haciendo más aportaciones a las compañías de seguros: el Big Data, la Inteligencia Artificial y el Internet de las cosas. ¿De qué forma están influyendo estas tecnologías en el sector?

El Big Data y los seguros

La interpretación de cantidades masivas de datos se presenta como uno de los retos del sector asegurador, pero también como una de sus mayores oportunidades. Obtener patrones de comportamiento a través del análisis de datos puede suponer una personalización de los seguros. Un ejemplo puede ser el de compañías que acceden a los datos del GPS del vehículo de sus clientes. A cambio de ceder estos datos, el cliente puede ver actualizada su póliza premiándole por su buena conducción.

Este es solo uno de los muchos ejemplos de datos que pueden extraer las compañías de seguro para pasar de un modelo que se base en datos colectivos (demográficos, geográficos) a otro que se base en la información específica de una persona, pudiendo ofrecerle productos que se adapten exactamente a ellos y su comportamiento y que, al menos sobre el papel, deberían ser más justos. Así, a la hora de revisar la póliza de tu coche, en lugar de utilizar variables como edad o años de carnet se revisará en base al kilometraje o el respeto a los límites de velocidad.

Otra de las principales aplicaciones del Big Data en el sector seguros es la prevención de fraude. Uno de los principales problemas a los que se enfrenta una compañía de seguros es el fraude, de hecho, un informe de la Investigación Cooperativa entre Entidades Aseguradoras afirma que de 540 millones de euros que se reclamaron a las compañías durante 2018, solo resultaron procedentes 110.

Aplicando el Big Data, las compañías pueden detectar patrones falsos analizando gran cantidad de datos en poco tiempo. Un ejemplo de esto sería el caso de un cliente que reclama a su seguro por un incidente en un día y a una hora concreta, pero queda expuesto por sus redes sociales demostrando que estaba en otro sitio. El cruce manual de este tipo de datos sería un trabajo que demandaría demasiado tiempo, un tiempo que el análisis vía Big Data reduce considerablemente.

Internet de las cosas como herramienta de recolección de datos

El uso del Internet de las cosas está directamente conectado con el Big Data. Y es que una de las principales funciones de este tipo de tecnología es facilitar la recopilación de datos, pudiéndolo hacer incluso en tiempo real.

Su uso puede tener múltiples impactos cuando hablamos de seguros. Uno de los desarrollos más avanzados en cuanto a esta tecnología es la domótica, que consiste en la automatización de procesos en viviendas o edificios a través de estos sistemas conectados.

La domótica tiene aplicaciones evidentes en cuanto a la prevención de riesgos en edificios, con tecnologías para la medición de condiciones ambientales que lancen avisos cuando la casa supere unos niveles de temperatura o humedad, lo que sería indicativo de un incendio o una inundación.

Otro ejemplo del internet de las cosas son los wereables, aparatos conectados que llevamos puestos con nosotros, capaces de recolectar gran cantidad de nuestra información en tiempo real. El ejemplo más habitual de estos wereables son las pulseras de actividad, que recogen información sobre el movimiento del usuario desde qué distancia camina cada día hasta cualquier actividad física que realice, incluidas las calorías que queme en el proceso.

Este tipo de información puede ser utilizada, y de hecho ya lo está siendo, por compañías aseguradoras con relación a los seguros de salud. Así, a una persona que lleve una vida activa, por ende más saludable y con menos probabilidad de sufrir enfermedades, se les aplicarían descuento en su póliza mientras que a aquellos con vida sedentaria o poco saludable, se les mantendría o incluso revisaría al alza.

Inteligencia artificial y machine learning para mejorar procesos en seguros

El uso de la inteligencia artificial para el sector asegurador supondrá un ahorro en costes debido a la automatización de ciertos procesos, además de una aceleración de los mismos.

En lo que se refiere a la inteligencia artificial, el ejemplo más evidente es el de los chatbots, asistentes virtuales que están aplicando cada vez más empresas con distintas funcionalidades, siendo la más habitual de ellas la atención al cliente, aunque se puede implementar en cualquier departamento de la compañía en el que exista un volumen considerable de consultas.

¿Cuáles son las ventajas de implementar los chatbots? En primer lugar, automatizar las respuestas a consultas que se producen recurrentemente supondrá una descarga de trabajo para los responsables de esta atención al público, pudiendo centrarse en las peticiones más complejas que de verdad requieran una atención en profundidad.

Además, los chatbots permitirán acelerar y simplificar ciertos procesos, como por ejemplo dar partes de accidente a través de ellos. Y no solo estamos hablando de chats por escrito si no que el desarrollo de la tecnología de reconocimiento de voz, que ya estamos viendo despegar con ingenios como Google Home de Google o Alexa de Amazon, posibilitarán a estos chatbots entender y responder a mensajes de audio, ahorrándonos el esfuerzo de teclear la consulta, algo que puede ser especialmente denso cuando la problemática es más compleja.

Pero el potencial de los chatbots no quedará en la simple resolución de consultas ya que, en un horizonte no muy lejano, whatsapp y Facebook añadirán funcionalidades de pago a este tipo de mensajería, lo que podría convertir a los chatbots no solo en solucionadores de problemas si no en una fuente alternativa de ingresos.

Además, estos chatbots se beneficiarán del machine learning para ir mejorando en sus procesos e interacciones. Por ejemplo, integrar el chatbot con el CRM de la empresa hará que este tenga más datos del cliente cuando le atienda y que pueda darle una atención más personalizada, que irá mejorando según vaya acumulando más datos.

Por ahora solo podemos empezar a imaginar el efecto que estas nuevas tecnologías tendrán en el sector asegurador, pero es fácil de prever que su impacto lo llevará a una nueva dimensión, asegurando aún más su prometedor futuro en el proceso.