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5 mitos más comunes de los agentes de seguros

Hay muchos mitos negativos sobre los agentes de seguro. Sin embargo, muchos de estos profesionales afirman tener una vida satisfactoria. Descubre los beneficios de esta profesión.

Las caricaturas siempre muestran al agente de seguro como una persona desafortunada, con una vida llena de decepciones, dificultades y aburrimiento; en la que escasea el dinero y la espera de la mínima oportunidad para cambiar de trabajo.

En pocas palabras: no es feliz.

Sin embargo, la realidad es bien distinta, hasta el punto de que ser agente de seguros es una de las profesiones más deseadas por sus beneficios y satisfacciones.

 En las siguientes líneas, te explicamos los mitos que rodean a este trabajo y la verdad detrás de cada uno de ellos.

1º Mito: los agentes de seguro siempre trabajan a puerta fría

La primera imagen que le viene a la gente de un agente de seguros es una persona elegante con un maletín tocando la puerta a la hora de comer. Esto pudo ser cierto hace unas décadas, pero la desconfianza de dejar entrar a un desconocido y las nuevas tecnologías, han desterrado esta práctica.

De hecho, al principio los agentes de seguros consiguen sus primeros clientes a partir de su círculo más íntimo.

Otra herramienta imprescindible es el móvil y el internet.

2º Mito: los agentes de seguro tienen mal sueldo

En cualquier profesión hay trabajadores bien pagados y mal pagados. En la venta de seguros ocurre lo mismo pero potenciado: si un agente traza metas claras y trabaja mucho, al final conseguirá el doble de satisfacción por lograr sus objetivos y por aumentar sus beneficios.

En ese sentido, el agente de seguros es de las pocas profesiones que no tienen un tope salarial, dependerá del esfuerzo, por lo que puede ir aumentado su salario exponencialmente año tras año.

3º Mito: los agentes de seguro no logran vender un seguro

Si esta creencia fuera cierta, la profesión hubiera desaparecido muchos años antes y no sería uno de los trabajos más buscados en la actualidad. La realidad es que los seguros son bastante fáciles de vender: la mayor parte de las personas tiene contratado al menos uno. Lo más populares son:

  • Coche
  • Casa
  • Vida

Esto se debe a que como estamos expuestos contantemente ante los riesgos, queremos protegernos lo más posible.

La capacidad de venta o no se basa más en el conocimiento del producto y lo que se crea en el. Si se ignora las bondades de un producto o el agente no cree en el, será más difícil que lo explique, resuelva dudas, dé seguridad y, por tanto, lo venda.

4º Mito: la vida de un agente de seguros es aburrida

Dado que el agente de seguro toca puertas para ser rechazado, debe ser una vida muy insípida, ¿no?

No realmente.

Al ser autónomo el agente de seguro suele tener más tiempo libre que muchas profesiones, y aunque es un arma de doble filo, si se organiza bien podrá compatibilizar el tiempo de ocio con el laboral, y lograr un equilibrio muy satisfactorio.

Además, como es dueño de su tiempo, si tuviera que hacer trabajos extras puede hacerlo sin problemas, ya que sabe que por ello recibirá una recompensa tangible.

Por último, el agente de seguro puede ayudar a otras personas más allá de su trabajo: cuando ha crecido tanto que el trabajo lo supera, puede terminar involucrando a otra persona para que lo ayude y contribuirá a la inserción laboral.

5º Mito: ser agente de seguros es un trabajo temporal

A raíz de todos los mitos anteriores, no es extraño que las personas piensen que es un trabajo en el cual se entra por necesidad y se sale a la mínima oportunidad. No obstante, ser agente de seguro puede ser un trabajo de toda una vida, lleno de satisfacciones, grandes beneficios y con mucho tiempo libre en el que se pueden desarrollar aficiones que después servirán en el trabajo.

Así que ya sabes, antes criticar esta profesión piensa en todo lo nuevo que has aprendido.

Quizás hasta te das cuenta de que es tu trabajo ideal.